10.11.11

Me indignan



El movimiento de los indignados (en la foto, multitud de "Indignados" uruguayos) me parece una de las pelotudeces más redondas de los últimos años. Se me hace difícil recordar una manifestación social tan repleta de imbéciles.
Ahora resulta que los no conformes con el mundo son grupetes de europeos, luego irradiados hasta la meca del consumismo y la excentricidad, Nueva York (la ciudad que todas las películas con catástrofes destruyen, como si fuese lo único en el mundo). La protesta de los muchachitos es contra la “avaricia mundial” (sí, dicha así, al tanteo, como sin querer dar nombres) y contra un sistema económico que dicen opinar que es injusto. Los indignados se cagan en cualquier país tercermundista, les da lo mismo. Hace siglos que los países del tercer mundo viven sumergidos en la absoluta desigualdad y miseria, condiciones propiciadas por el mismo sistema económico que ahora se acaban de enterar estos muchachos que genera desigualdades, o por lo menos (si no es que las genera) las perpetua.
A “los indignados” lo único que los indigna es no poder comprarse el I Phone4, o cómo mierda se llame la porquería que salió hace unos días y se supone que sirve para algo más que para perder el tiempo de una manera más sofisticada y con mejor resolución (como si el tiempo perdido fuese mejor tiempo perdido por haberlo malgastado con alta definición o súper velocidad).
Esta basura llegó hasta Uruguay con un pobrísimo intento que un grupo de señores con pinta de comunista trasnochado que hizo su mejor esfuerzo por indignarse lo más posible. Serán unos 50 como mucho, se juntan cada tanto en la Pza Independencia y no llegan a completar cantidad como para ocupar siquiera todos los bancos de la plaza, lo cual no los desacredita (un movimiento puede ser muy leal a pesar de tener un par de adherentes nada más, aunque no creo que este sea el caso) pero sí los torna muy graciosos y ridículos.
Estos tipos se estaban quejando del orden imperante mundialmente y sin embargo se habían enterado de las manifestaciones a las que se plegaban gracias al icono por antonomasia de la cosa que es el mundo actual: Internet.
Esto es: se enteran por Internet, se reúnen por Internet, arman todo su discurso en torno a cosas sacadas de Internet y luego se quejan de un sistema cuyo principal fruto e ícono es el propio Internet. Para ellos es una suerte que sus manifestaciones sean tristes reuniones de comité en días de lluvia, porque si sus manifestaciones tuviesen el resultado que ellos dicen desear que tengan, luego tendrían que hacer una manifestación reclamando por un sistema hipercomunicado en el cual el Internet sea la base hibrida de telecomunicaciones que mundializa estandarizando culturalmente los productos y mentalidades.
Es que uno de los tropezones que genera Internet es que, al mundializar la cultura genera que una serie de reclamos que son (con suerte, en bajadita y vientito a favor) defendibles o aplicables en el llamado “Primer Mundo” sean repetidos por mucha gente que parece no captar lo de la relatividad cultural y los puntos de vista. El reclamo de los indignados vale (en el mejor de los casos) para países primer mundistas, porque está elaborado por ellos y para ellos. No es un reclamo que valga para países sometidos al antojo de los países del G20 y demás vicisitudes del orden político mundial. Es una estupidez que en países en los que campea el hambre por todas partes, haya un grupete de imbéciles que se quejan de una sociedad “avariciosa y avara” en la que los banqueros “controlan al poder político” agarrándolo de las pelotas con especulaciones monetarias y demás cosas que se aplican a Europa y no Uruguay, donde es más fácil controlar al poder político y no se precisan bancos. De la crisis en Europa se puede culpar a los bancos, pero del estado de la economía uruguaya no se puede culpar a los bancos, esa es la gran diferencia, y es lo que hace inaplicables e insólitos estos reclamos sin muchos adeptos.
Es algo así como que mañana en alguna plaza de Roma se haga una protesta reclamando “verdad y justicia” por los crímenes de los militares durante la dictadura uruguaya.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...