Baarle, el pueblo donde yendo de una puerta a otra podés cambiar de país
A primera vista, los exclaves parecen caprichos del mapa: accidentes geográficos producidos por viejos tratados, guerras olvidadas o errores diplomáticos. Sin embargo, detrás de esas manchas de color aisladas hay algo más interesante que una curiosidad cartográfica. Hay comunidades que sobreviven lejos de su centro político, memorias que desafían a la geografía y formas de pertenencia que no encajan del todo en las fronteras que dibujaron los Estados. Esta serie propone un viaje por algunos de los territorios más extraños del planeta para pensar cómo los seres humanos trazamos líneas sobre el papel y cómo, con el tiempo, esas mismas líneas terminan trazándose sobre nosotros. Baarle, el pueblo donde yendo de una puerta a otra podés cambiar de país Hay fronteras que nacieron de guerras. Otras surgieron después de pantanosas negociaciones diplomáticas. Algunas siguen un curso hídrico (qué papa) o aprovechan cadenas montañosas para separar jurisdicciones, culturas, saciedades, suciedades...




