Fela Kuti: ritmo, revolución y heridas que no cicatrizan
Abril de 1974 , un estruendo militar atravesó la puerta de la casa del músico nigeriano Fela Kuti, hogar de músicos, bailarines y mujeres que él llamaba “reinas”; un espacio de música, medicina gratuita y comunidad. Esa mañana unos 50 soldados con fusiles y bayonetas irrumpieron destrozando puertas, y golpeando a los presentes. Lanzaron gas y destruyeron el estudio de grabación, además de quemar mazos de cintas maestras que el músico y activista había grabado. Fela Kuti D urante esos años en Nigeria, portar un cigarrillo de marihuana podía significar una década de cárcel, y Fela Kuti no sólo había hecho gala de un exhibicionismo molesto durante sus prédicas por la legalización de la hierba sino que se dedicaba a provocar a las autoridades en cada ocasión que tenía. Su conducta desinhibida y su vida sexual sin filtros ofrecían a esas élites un blanco perfecto para intervenir el lugar con una redada cinematográfica que marcó el inicio de un enfrentamiento cada vez más violento entre el m...




