John Frusciante y el placer de escapar de John Frusciante
Maya es una obra instrumental, llena de samples, breaks y beats, que por momentos parece estar bastante más cerca del universo de Aphex Twin que de lo que históricamente entendimos por un disco solista de uno de los guitarristas más reconocibles de las últimas décadas. Pero quizá el error esté justamente ahí: en esperar de John Frusciante un disco de John Frusciante. Porque si existe algo parecido a una constante en su carrera no es un sonido, ni una formación, ni siquiera un instrumento. Es el placer de escapar del lugar en el que acaba de ser colocado. Nada se parece demasiado a sí mismo en el mundo de Frusciante, quien demostró hace tiempo que no iba a calzar con el cliché arquetípico del guitarrista atormentado que linda entre la sobredosis, la genialidad y la muerte prematura. Estuvo peligrosamente cerca de convertirse en ese personaje, y le picaron el boleto pero sobrevivió. Y desde entonces parece haberse dedicado a desmontarse a sí mismo pieza por pieza. Maya vuelve a desco...




