SpotifyCore
Tenemos todo el catálogo del mundo... y nada que escuchar. Vivimos en la era de la playlist: 3 minutos, 45 segundos, una canción para cada momento de ánimo, cada esquina de la semana. El álbum como estructura narrativa murió en el silencio silencioso de Spotify y Apple Music. Ya no hay recorridos artísticos, sólo goteo constante. Ya no importan los discos temáticos, ni los conceptos, ni el cierre perfecto ni mucho menos hay lados B, easter eggs o canciones escondidas... Lo único que parece importar es el fragmento que suma streams, de hecho. Según Nature Scientific Reports, las letras también retrocedieron: más repetitivas, más autocentradas, menos complejas. Y Liz Pelly, en Mood Machine (2025), denuncia el “Spotifycore”: música sin riesgo, sin mensaje, fabricada para no molestar y encajar en cualquier playlist. Escuchamos sin pensar, coleccionamos sin contexto. El álbum como ecosistema desapareció. Y cuando la música pierde contexto, muere su memoria. Porque ...




