La frontera y sus fantasmas, Vorukh
C uando una frontera empieza a tener sed. Las fronteras parecen asuntos importantes hasta que falta el agua. Entonces dejan de ser tratados, mapas y discursos presidenciales para convertirse en algo bastante más terrenal: quién abre una compuerta, quién puede llevar sus animales hasta una pastura o por qué camino pasa un auto para llegar al pueblo de al lado. En Vorukh , durante décadas, algunas de esas preguntas terminaron contestándose con piedras, puestos militares y disparos. Vorukh pertenece a Tayikistán pero está rodeado por Kirguistán, unos veinte kilómetros adentro de su territorio. Es un exclave montañoso y densamente poblado del valle de Ferganá, una de esas regiones donde mirar un mapa político durante demasiado tiempo produce la sospecha de que alguien lo dibujó después de una noche de copas. Tayikistán, Kirguistán y Uzbekistán se encastran allí mediante fronteras irregulares, corredores montañosos y varios exclaves. Vorukh es apenas uno de ellos en una región en la q...




