Kaliningrado, la ciudad que cambió de alma
Hay ciudades que cambian de nombre. Otras cambian de bandera. Muy pocas cambian de población, de idioma, de memoria y hasta de pasado. Kaliningrado pertenece a esa categoría extraña. Más que un exclave, parece una ciudad reescrita. Para llegar allí desde Rusia hay que atravesar Lituania o Bielorrusia. El mapa muestra una porción de territorio ruso apoyada sobre el mar Báltico, encajada entre Polonia y Lituania, completamente separada del resto del país. Es una anomalía geográfica, sí, pero esa condición es apenas la superficie de una historia mucho más profunda. Durante casi siete siglos la ciudad se llamó Königsberg. Fue fundada en 1255 por los Caballeros Teutónicos y terminó convirtiéndose en uno de los principales centros culturales de Prusia. Allí nació, vivió y murió el filósofo Immanuel Kant, quien pasó prácticamente toda su vida sin alejarse más de unos pocos kilómetros de su casa, mientras imaginaba un universo gobernado por la razón y la moral. También florecieron universidad...




