LA LEY DE LAS COSAS
Hay una ley que nadie escribió. No distorsiona, ni cabalga, siquiera tiene templo. Está en la carne y dice que una cosa toca a otra y la otra queda tocada para siempre. Vos me lo pasás. Yo te lo paso. Pero no termina ahí. La noche que te entra por los ojos puede salir por mi boca. El miedo que escondiste abajo de la cama (entre medias perdidas y lápices...) puede despertarse mañana en el cuerpo de un desconocido. Si tu boca fuese un camino mis pies serían mis labios y si una tristeza puede cruzar tres generaciones sin aprender nunca el nombre de nadie, entonces yo puedo pensarte anonima persona, ajena voluntad admirada. Es que así es como funciona el mundo, he dicho: por contacto. Una respiración contra otra. Tus dientes raspando los míos, me llama poderosamente la atención esa imagen... Una herida contra otra herida. y un muerto alimentando la tierra que lo contiene. Tierra drenada por el árbol. El árbol soñado por alguien. Una niña lo trepa bien alto. ...




