Las catacumbas de París
París, la ciudad de la luz, es también la ciudad de las sombras. Bajo sus avenidas, cafés y boulevares late un mundo silencioso y mineral: las catacumbas, un laberinto de túneles que guarda los restos de más de seis millones de personas. Allí, entre calaveras y fémures alineados con geometría casi artística, se despliega una historia que mezcla necesidad práctica, reflexión filosófica, transgresión y mito. De canteras a osario T odo comenzó en el siglo XVIII. El cementerio de los Santos Inocentes, saturado y convertido en foco de pestilencia, fue clausurado en 1780. La solución fue tan ingeniosa como inquietante: trasladar los restos a las antiguas canteras de piedra caliza que se habían excavado desde la Edad Media para construir París. Así nació, en 1786, el mayor osario del mundo. “A donde vayas, la sombra de la muerte del cuerpo te seguirá” No era solo un depósito. Inspirados por el espíritu ilustrado y barroco del “memento mori”, los responsables de la obra decidieron que las cata...




