Lori Goldston, la quinta Nirvana
Hay músicos que pasan por la historia como una nota a pie de página. Y hay otros que, sin hacer ruido, alteran la textura misma de lo que escuchamos. Lori Goldston pertenece, claramente, al segundo grupo. I. El violonchelo en el living: el día que Nirvana se volvió otra cosa. La escena es conocida, casi litúrgica. Nirvana sentado, a la luz de la vela, despojado, con un mínimo de distorsión y sin la furia eléctrica que parecía impregnada a la genética punk del grupo. Pero hay un elemento que muchas veces queda flotando en segundo plano, como si fuera parte del aire: el violonchelo, ese sonido no estaba ahí por casualidad. Goldston no era parte “oficial” de la banda en ese momento, pero tampoco era una invitada decorativa. Llegó a ese universo desde la escena de Seattle, donde ya tenía nombre propio como música de sesión y exploradora de sonidos. Y cuando Kurt Cobain decidió empujar el Unplugged hacia un t...




