lo que yo quiero mostrar es la belleza devastadora de una traición
D.S.Vórtex cuchillo, idioma de lámparas ya no reconoce el nombre del aceite. musgo, espada agotada hasta el granito adquiere pulso. ya no vas cargando la montaña ahora ella habita tu pecho, como una deidad procrastinando, esconde relojes muertos en la garganta de los bueyes que alimento con mis vértebras, que chispean leche negra que yo llamo «futuro». con un hilo de mercurio tejo el mantel sobre el que servir las migas que me diste de tu ternura y luego voy desarmar mi carne hasta golpear la puerta de un faro sumergido, que vive en tus sueños, que sueña que vive, en donde cada expresión de cariño se escribe con tinta que desaparece, que sólo se lee desde espejos fabricados con la respiración de pulpos. en los que todos se ven creyendo tener una cara que en realidad inventan… y la memoria, animal obediente si lo hay, muda piel para parecer mentira, en un museo de huellas de todos aquellos que se disculpan por cosas que no hicieron (mi nombre ocupa una sala entera, cerrada con una llave...




