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soyez le premier Llegué y me habían saqueado la casa se llevaron los platos, los muebles, tu ropa más linda (con vos dentro) la mirada perdida y ese gesto derrotado, tan tuyo pedí que me dejen un encendedor y un destornillador y además me dejaron como diez cuadros (posiblemente lo mejor de vos...) de forma tal que ahora vivo en un museo. Si digo que te quiero masajear la amigdala es probable que crean que soy un sátiro. Pero solo es donde se acumula la tensión de tus mandíbulas, como bien me explicaste. De hecho, ojalá te ayude a no bruxear, solía escucharte por las noches... Más de una vez te abracé en silencio para tratar de que sientas que, entre tanta gente jodida, alguien te cuida. Si yo digo que me agujereaste es real pero no literal ¿Te acordás? vos me avisaste. Además, nos metimos solitos en la danza del picahielo mientras lo único que atino es perforarte con mi mirada. Llegué y mi casa era un monasterio Ya no me enredo entre tus bosques de hiedra Ya no te ofrendo banquetes par...

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