SorPResa Shangai, el oficio de mantener encendido el incendio
H ay algo sospechoso en reseñar una banda de covers. Como si el rock tuviera aduana y alguien hubiera decidido que las canciones ajenas deben pagar peaje para entrar en la crítica. Como si tocar lo que otro escribió fuera vivir de prestado. Pero quizás el error esté ahí: confundir la propiedad de una canción con su destino, y hoy vamos a desarmar eso. Una canción conocida también puede volver a morder. Parece básico pero cada tanto hay que explicarlo, la música no termina cuando su autor deja de tocarla. Un buen ejemplo de estos fue una noche de viernes en El Emergente de Almagro, cuando SorPResa Shangai se encargó de que lo tengamos fresco. Antes habían pasado Cieguitos Voladores, con inflamables versiones de Sumo, y ROJO, llegados por primera vez desde Uruguay y con disco nuevo bajo el brazo. Ya surcando la madrugada, SorPResa Shangai se atrincheró en el escenario y la noche encontró una forma particular de ordenarse: canciones que estaban en la piel de todos, pero se alimentaban ...




