La polisemia de "mate"

Hay algo enredado en la palabra "Mate", una especie de sabiduría lingüística que no fue revelada pero se asemeja a un trapo que va recogiendo significados mientras cruza fronteras.

Es de esas palabras que parecen haber viajado más que uno. 
En inglés, mate es el compañero. El amigo. El que camina al lado.
En el Río de la Plata, se trasmuta en objeto, una excusa para compartir el tiempo y las charlas.
En pintura y diseño, un acabado mate no refleja la luz. La absorbe. Como si algunas cosas eligieran no brillar -o hacerlo hacia su interior - . 
Además, en ajedrez, mate es el final inevitable. El rey ya no tiene dónde ir.
Resulta curioso que una misma palabra pueda significar compañía, conversación, silencio y final, porque aquello que te mate lejos de hacerte más fuerte, te va a dejar detonado.
Aparte, en inglés el verbo "to mate" invita a aparearse, reproducirse (pero hablando de animales); y podemos tener una extensión técnica, ya que también significa "acoplar" dos piezas mecánicas.
En francés. maté es un participio de mater, "dominar", "vencer"; de hecho de ahí proviene el "jaque mate" moderno, mencionado antes.
Otro rebote curioso de la palabra se usa en el idioma japonés, al cual llegó a través de uno de los tantos préstamos anglófonos que hibridaron ahí, y gracias al cual "maté" se usa para referirse a un acabado opaco en diseño y cosmética.
Quizás todas las palabras terminan pareciéndose a las personas: son una sola, pero según el idioma en que las mires cuentan historias distintas.

O, si lo querés, como esto es un post etcétereo -al igual que el blog- te lo puedo hacer más breve y aforístico:

Mate

En un idioma es un compañero para la vida.
En otro, una ronda, a menudo reflexiva.
En otro, una superficie tímida, que renuncia al brillo.
En otro, el último movimiento de una partida, su final.
Lo mismo termina cosas que las aparea, ese es su arco narrativo.
Y si lo mirás fino es lo que termina con eso que llamamos "vivir" y a veces no te incluye.
Hay palabras que no se traducen sino que van mutando.

Y hay un par de ironías dulces escondidas ahí: una es que la palabra que en inglés significa compañero es, para nosotros, el objeto que más naturalmente convoca a un compañero. Como si dos lenguas distintas hubieran llegado, por caminos completamente diferentes, a un acuerdo tácito. Asimismo, lo mismo conjuga el verbo "matar" que explica el acople de dos piezas, o personas, que crean algo nuevo. 

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