Poesía y ruptura, Hiato de Seba Casafúa

Hiato es la crónica de un poeta al que se le rompen las palabras, lo cual es casi como dejar a un carpintero sin su martillo. Su autor, Sebastián Casafúa (San Javier, 1976), sufrió en la navidad de 2022 un accidente cerebrovascular (ACV) que lo hizo transitar por una afasia con pérdida temporal del habla. El libro convierte ese quiebre en materia literaria y explica la interrupción como una
lectura del mundo. A su vez, funciona como timelapse de la reconstrucción de un imperio de palabras que comenzó siendo una isla habitada por vagos
sonidos. Este diario de finitud nos muestra con sencillez que hoy paseás a tus hijos por el barrio y mañana tus canciones te pueden sobrevivir sin que siquiera te des cuenta.
De cantautor a poeta, si no son lo mismo. Casafúa integró las bandas Kirlián y Psimio, además de haber editado varios discos como solista. Ahora lo vemos habitar este nuevo territorio donde el silencio es una ausencia con forma, un hueco que organiza lo que le rodea.
Desde esa conciencia frágil avanzamos en un viaje introspectivo en el que
observamos cómo los cortes, vacíos y desvíos en el flujo del lenguaje obligan a
que el pensamiento se empantane mientras que la palabra se interrumpe,
dejando textos llenos de desplazamientos, tachones y titubeos. De allí parece
haber emergido la necesidad de reconstruir sentido a partir del quiebre. La
afasia, una condición que en su naturaleza revela cómo está construido el
lenguaje, dejó expuesto el mecanismo de la representación, pero Hiato no es
una clase de medicina sino un ensayo poético, y su autor trascendió las
dificultades que pudo tener para hablar para subvertir su diagnóstico,
exponiendo una nueva arquitectura en el discurso. En ella, los errores no son
aleatorios, sino que siguen patrones, y los ejes que estructuran la sintaxis se
reorganizan. En este desdoblamiento técnico y sensorial aparece una poética
del humano y lo cotidiano. Con sencillez pasmosa, el autor contradice con
delicada vehemencia aquello que alguna vez escribió Ludwig Wittgenstein, de
que “los límites del lenguaje son los límites del mundo”. En Hiato, los límites se
desbordan y el universo entero que conforma el libro le sigue, dando lugar a un
palimpsesto de palabras que se amontonan para trabajar como una caja de
Pandora literaria. Un inquieto híbrido de géneros que va de poemas a páginas
de historias clínicas, pasando por reseñas del Peñarol del ´87 y funcionando
como una descripción de la uruguayez, con reminiscencias a Eduardo
Darnauchans o esquinas de Montevideo, como si la identidad nacional pudiera
leerse en un vaivén entre lo íntimo y lo colectivo.
Casafúa creó un Inventario con herramientas ficticias y la bitácora de una
cacería de palabras advenedizas. En su dispersión, Hiato conserva una
identidad muy definida, como si la fractura misma fuera el estilo. Tiene un aire
cortazariano por la forma en que capítulos, diálogos, memorias y poemas se
intercalan. Es lo más parecido a un cerebro convertido en libro: volátil, diverso,
con lógica interna y moviéndose entre restos, interpretaciones y guiños con el
lector. Un objeto que se escribe mientras intenta rehacerse y encuentra en esa
precariedad una forma poderosa de decir.


Hiato, de Sebastián Casafúa, fue publicado por Criatura Editora

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