15.8.17

XXX contemporáneo

Watching natural-looking people engaging in sex that is consensual, pleasurable and realistic may not be harmful–heck, it might be a good idea–but that is generally not what the $97 billion global porn industry is shilling. Its producers have one goal: to get men off hard and fast for profit. That means eroticizing the degradation of women. In a study of behaviors in popular porn, nearly 90% of 304 random scenes contained physical aggression toward women, who nearly always responded neutrally or with pleasure

Observar a personas de apariencia normal comprometiéndose en un acto sexual que es consensuado, disfrutable y realista no tiene por qué ser dañino, puede ser una buena idea, pero eso no es lo que tiene en mente la industria del porno, que gana 97.000 millones de dólares a escala mundial. Sus productores solo tienen un objetivo: excitar a los hombres lo más efectiva y rápidamente posible para sacar provecho. Esto significa erotizar la degradación de la mujer. En un estudio de comportamientos sobre el porno más popular, cerca del 90% de las 304 escenas escogidas al azar contenían agresiones físicas contra las mujeres, que casi siempre respondían con neutralidad o con placer

Girls & Sex: Navigating the Complicated New Landscape – Peggy Orenstein

10.8.17

Ontologías: El miedo, parte II

de Aedra
Cuando el miedo se arraiga queda su latencia entre los músculos y uno teme sin saber, tiembla sin comprender. Ese procedo de arrobamiento ya fue desarrollado. Pero quien crea teme secarse y perecer en la no creatividad, quien piensa (correcta o incorrectamente) teme la estupidez perenne de quien no sabe observar. En ellos el miedo es algo más que temor, es la moción a través de la cual desarrollan el ser, el miedo empuja, lleva a que seamos eso que no queremos ser. Tenerle miedo a algunas cosas es necesario, esencial, en su actitud irreflexiva sólo puede atormentarnos y movernos involuntariamente al escape, ser otra cosa. Tenemos que entender que el miedo puede convertirnos en personas que sólo se componen de temor, pero también que el no miedo estanca, no temer a nada es tan dañino como temerle a todo. Hay cierta cuota de pánico que debemos administrar con inteligencia como para entender a donde no queremos ir.

1.8.17

De las palabras y sus modificaciones

Hombre, del latín Homine (factiblemente derivado de "humus": Tierra) es una palabra con una desinencia -bre que nos llega frecuentemente del latín. La encontramos en homBRE pero también hamBRE (Famine, en latín).
La transición de Homine a Hombre es un ejemplo de epéntesis. Es el mismo proceso que sucede con la voz latina "nomine", derivada en "nombre". La evolución del idioma español introduce vocales para facilitar la pronunciación de las palabras (en el idioma español dada su estructura una palabra sin vocales es impronunciable); a través de dicha evolución se fue corrigiendo el uso de vocales sonantes y modificando la pronunciación con sincopas que derivaron en un paso de homine a homne y finalmente en homBRe. Algo similar pasa con Femina, que deriva en Hembra. La evolución de dicha palabra fue
femina-femna-femra-fembra-hembra
 ese cambio homne-homre y femna-fembra posiblemente se deba a que el binomio MN pone en contacto dos nasales difíciles de pronunciar en español, por lo cual la R aparece como un recurso verbal posiblemente nacido en un "error de pronunciación" que derivó en una modificación de la palabra.
El paso de fembra a hembra (también presente como veremos en famre-hambre) es un proceso de aspiración consonántica muy frecuente en el idioma español, dentro del cual la H termina apareciendo como una huella histórica de un modo enmudecido con el paso del tiempo. Técnicamente la H se conserva sólo para que podamos saber que donde está esa letra, en otro momento hubo un sonido.
Tanto Hombre como Hembra, Hambre o Nombre son palabras patrimoniales, se deforman modificándose con el paso del tiempo. Al igual que los objetos, las palabras cuanto más utilizadas son más cambios y deformaciones están expuestas a recibir. En oposición a los llamados cultismos (palabras de academia, presentes en algunos círculos sociales casi en exclusividad) las patrimoniales son palabras gastadas, viejas. Explica mucho de nosotros como especie que esas 4 sean palabras con profusa utilización.
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