30.12.17

este año

Eladio Dieste, Iglesia de San Pedro. Durazno.
  • fui a un peluquero que me hizo un desastre en la cabeza ✔ 
  • descubrí cuánto y con qué apatía me mienten ✔ 
  • destruí mi autoestima constantemente ✔
  • estabilicé mi vida laboral ✔ 
  • tuve pánico ✔ 
  • dejé de escribir en prosa ✔ 
  • perdoné ✔ 
  • tuve paz ✔ 
  • compré más libros de los que puedo leer ✔ 
  • doné mi cuerpo al arte
  • leí más libros de los que puedo recordar ✔ 
  • asistí al mejor recital que presencié ✔ 
  • tuve dos o tres situaciones que hicieron temblar mis ojos ✔ 
  • me decepcioné con un par de personas ✔ 
  • abandoné creencias muy arraigadas en mí ✔ 
  • acentué esa sensación de que todo me importa un carajo ✔ 
  • me acerqué otro pasito más al final ✔
Canción del año




24.12.17

Ontologías: el amor

"The feeling of being loved is violent and even traumatic"Slavoj Žižek‏
Amar como acto arrobatorio, como delito de apropiación emocional. Uno ama desde el egoísmo y en tanto el concepto refiere no hay modo de referir a una ontología distinta. Se ama (verbo) convencido de que esa emoción contiene en su naturaleza la unicidad ("te amo como nadie lo hace") y con frecuencia evitando mencionar el mare magnum biológico detrás de las emociones, la droga que es sentir. Desde la codicia insaciable sólo se puede amar para saciar, amar como comer, como acto de destrucción del otro con fines nutritivos. Durante el amor correspondido acontecen eventos de pronoia: estado mental definible por oposición a la paranoia. El individuo se convence de que el Universo entero conspira a su favor. Hace un tiempo soñé con un escritor ficticio, su nombre era George Sotrola. En mi sueño yo leía en un libro suyo: "Tenemos que entender que al plantar un (1) árbol más en la Avenida, cada árbol que hay en ella tendrá uno nuevo", eso me fascinaba. La frase pasó de lo onírico a la vigilia, y disparó una reflexión en mí, que luego descubrí haber leído en un libro Erich Fromm, un plagio inconsciente, digamos... Cada persona es un mundo, cada persona conoce un mundo (un universo dado) de gente, vínculos, conexiones, datos y demás. Si X viene y mata a una persona, X está matando una versión del mundo. Está matando un mundo (efectivizado o posible). Lo opuesto sucede al concebir vida, al haberlo se conciben mundos de vida. Cada árbol de la Av. tendrá un nuevo árbol. Fromm en "El arte de amar" escribió que “Quien salva una sola vida, es como si hubiera salvado a todo el mundo, quien destruye una sola vida, es como si hubiera destruido a todo el mundo”. Por cierto, si tienen jóvenes en casa denles ese libro, lo van a saber apreciar. La ontología del amor está en la creación, y particularmente en la creación de mundos, el resto son formas perniciosas, malformaciones, desvíos.
"The truly radical act is to not enjoy!"Slavoj Žižek‏


17.12.17

Cantidades y sobrevivencia

"Las drogas ya no son cosas sobrenaturales, sino -como dicen el Corpus hippocraticum -^sustancias que actúan enfriando, calentando, secando, humedeciendo, contrayendo y relajando o haciendo dormir^. En su naturaleza está curar amenazando al organismo, como cura el fuego una herida al desinfectarla, o como soluciona alguna patología el bisturí de un cirujano. Lo esencial en cada una es la proporción entre dosis activa y dosis letal, pues sólo la cantidad distingue al remedio del veneno"

Historia elemental de las drogas
Antonio Escohotado

Como en las drogas de Escohotado; en la memoria, el dolor, el odio (en el amor), la huida y en varias cosas que no viene al caso mencionar lo esencial es la proporción entre dosis activa y letal, pues sólo la cantidad distingue al remedio del veneno.

12.12.17

soñado un 23/10/2013

no fue la primera vez que visité ese lugar pero es un sitio en el que nunca supe bien qué hacer. blanco. como un puerto sin agua ni cielo. una escollera que parecía no tener fin a cuyos lados había un líquido espeso y blanco que de tanta en tanto soltaba alguna burbuja supurando. pasearme en un muelle sobre ese líquido, saber que es memoria líquida, y un muelle amplio. tras de mí una mano sostenía con firmeza mi hombro empujándome. yo no quería ver qué o quién me empujaba ya que sabía que era algo que me asustaba demasiado. un ser cosificado con una fuerza capaz de desintegrarme inmediatamente. sin saber porqué caminé un rato por ese muelle de maderas que crujían de tanto en tanto hasta que llegamos a una caja blanca de madera del tamaño de un televisor viejo de 20 pulgadas. la mano que me había guiado me soltó y yo supe que tenía que abrir esa caja, en su interior temblaba febrilmente un ser lampiño y desnudo de piel enrojecida con manchas rosadas. la textura oleaginosa de la piel era muy asquerosa. el ser sólo temblaba en posición fetal, emitiendo algún sollozo aislado mientras musitaba una especie de mantra en un tono demasiado bajo de voz como para ser audible para mí con claridad. nervioso, miré a mi alrededor, busqué alguien o algo que pueda ayudarme o indicarme qué hacer con ese ser dolente y que yo sentía, estaba lleno de rabia y rencor. estaba solo, completamente solo ante un horizonte lejano y blanco, todo era blanco. sentí miedo y al voltearme vi al ser que estaba en la caja parado delante de mí. SOY PÁNICO, SOY SANGRE dijo con vos quebradiza, anciana. trato de alejarme y me empuja con un golpe seco de palma abierta en mi pecho que me desestabiliza lanzándome varios metros, caigo al piso del muelle, terriblemente encerado, amplio, eso me sorprende mientras resbalo por ahí. levanto la vista y el ser no había dado un paso pero estaba frente a mí. me levanta de los pelos como si yo pesara lo que una pluma puede pesar y me mira con un gesto despreciativo como si yo fuese un pedazo de mierda. SOY PÁNICO, SOY SANGRE repite y me levanta tanto que despegué mis pies del suelo. parece crecer a cada segundo conforme mi miedo aumenta a puntos que no sabía que se puede temer. me escupe y vuelve a lanzarme al piso como quien tira una piedra. nuevamente a mí lado cuando me vuelvo a verlo desde el piso encerado del muelle, me patea varias veces. él grita, yo grito. pone su mano sobre mi cabeza y siento como mi piel raspa el piso de madera encerada del lugar mientras me arrastra sin ningún tipo de compasión. asimismo, apretaba mi cráneo de forma impresionante, me comprime la cabeza haciéndome sentir que en cualquier momento puede estallar. ahora me toma por el cuello y me escruta a los ojos, los suyos son una masa blanca sin más, como un pus, y se mueven, su cara está llena de edemas rosados muy pequeños y desde su boca sin labios ni dientes chorrean gotas de una flema blanca. me repite su maldita frase SOY PÁNICO, SOY SANGRE y con su lengua que es como un punzón de carne endurecida como una roca me realiza lentamente perforaciones en la cara. no puedo moverme, estoy tieso, paralizado, me deposita sobre el piso y con parsimonia procede a torturarme con su lengua endurecida, estoy sin remera y agujerea mi torso decenas de veces, no sangro, me observa y pasa sus manos sobre mi cuerpo a 5 cmts de mi piel, parece estudiarme y al hacerlo agita su respiración, es la primera vez que noto que el ser respira. siento que se está excitando con mi dolor, estoy mudo, no consigo gritar, progresivamente perdí el control de mis acciones y solo puedo sentir las cosas, solamente tengo activados mis sentidos pero no poseo independencia física como para ejercer la mínima resistencia ante la tortura. sólo queda sentir dolor, padecer. pone su mano derecha en mi pecho y está hirviendo, me quema, calcina mi piel y siento cada músculo de mi cuerpo enhebrado en un dolor seco, soy dolor. quita su mano de mi piel y al hacerlo se va despegando llevándose pedazos de epidermis, siento olor a quemado y siento como mi piel se llagó completamente donde estaba esa mano ardiendo. el ser comienza a susurrar ese mantra ininteligible casi sin abrir la boca sin labios ni dientes al tiempo que extrae parches enteros de mi piel con quirúrgica sutileza y usando sus uñas, que son largas y puntiagudas y están unidas a sus dedos de modo tal que son una cosa. me saca girones de piel y los pone sobre mi boca. no controlo mi ser y me veo compelido a morder trozos sueltos de mi piel ensangrentada y esa piel me duele muchísimo a pesar de estar desprendida de mi cuerpo, que es ya un despojo de carne. un amontonamiento doliente. de un momento a otro me descubro masturbándome y el ser me mira con pena, siente lástima por mí y disfruta de mi miseria y padecimiento. se ríe en silencio maliciosamente, se burla humillantemente de mí, siento que mi estómago no soporta la piel que comí y todo se revuelve dentro de mi vientre. el ser se acerca sobre mi oreja derecha y siento como su lengua horada sobre mi oído, se introduce en mi cabeza, el dolor nunca fue tan intenso, siento como si una cuerda en mi cerebro estuviese tendida por dentro de mi cráneo y de oído a oído, la siento tensarse. grito. logro gritar.

abrí mis ojos llorando y casi sin aire por lo agitado que estaba

5.12.17

Sigur Rós 26/11/2017


Entre acústico y ruido blanco se mueve una perfecta armonía de acordes difusos. El silencio en el público resulta sepulcral, si uno cierra los ojos puede pensarse en completa soledad, la gente apenas atestigua el hecho, audita eso que sucede ahí arriba. Pude ver personas que tenían miedo de moverse, bailar, seguir el ritmo, cabecear… todo parece prohibido.

Adoptados por un trío energético, adiposos riffs sin comienzo ni fin fluyeron hasta que a través de una apnea se sofocaron en el sonido de micrófonos hipersensibles, fácilmente corrompibles. Una madeja de luces tozudamente elaborada durante una hora de armado de escenario acompasó la calidez dolorosa en la voz de Jónsi Birgisson. “Es como un ángel cantando”, dijo una chica que tenía al lado, pero semejante cursilería no puede describir algo tan complejo, más bien parece una bestia herida enfurecida, tan débil como imponente. Y la mezcla de jeringoso con islandés hace que quienes estamos ahí nos veamos virtualmente imposibilitados de entender una sola palabra de lo que está cantando (ni si realmente se trata de un idioma), aún así algo te contagia. Cada cuatro canciones Jónsi se tomaba la cabeza con ambas manos durante unos segundos, como tratando de ubicar el sonido adentro, o de simplemente detener la jaqueca producida por algo tan intenso. Sigur Rós usa el bajo como un artefacto capaz de medir el tiempo, la batería se ubica lateralmente en el escenario de forma tal que Orri Páll Dýrason, el baterista, a menudo improvisa sobre la melodía mientras observa a Birgisson convulsionando con su guitarra, tocada casi siempre mediante el uso de un arco de cello. Los teclados y sintetizadores parecen hechos de piel misma, empotrados en la música a horcajadas, enterrados en la irracionalidad que opera desde el sonido.

El impacto de cada grave llegaba hasta la carótida, asfixiante y líquida la música te sumergía en un océano de vibraciones dentro del cual tu forma no está definida, te confundía con el ritmo febril de la reverberación. ¿cuándo se inventaron tantos sonidos? Hacen ruido cosas hasta ahora mudas, gritan seres desmaterializados desde una siniestra resonancia. Sórdido y enamorado, el eco voltea la mentirosa melodía y le impide accionar, niega la posibilidad de pensar, por momentos hay paroxismos de pura distorsión. El impacto de una banda para muchos exótica fue tan profundo que augura un seguro regreso a estas latitudes.

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