1.11.15

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Bien, veremos fotos y un texto que nada tienen que ver entre sí. ahí voy.

Delante de la masa acrítica de seres vivos a los que les urge tener la última tecnología en lo que sea, delante de ellos hay un montón de aparatos nuevos e indescifrables esperando a por sus necesarios errores... eso de que a los porrasos se aprende se vuelve ley cuando de nuevas tecnologías se trata. Detallaremos el comportamiento de los seres humanos delante de las nuevas tecnologías, procederemos a realizar una breve taxonomía con sus correspondiente descripciones a la vez que, bueno, nos vamos a burlar un poco de lo estúpida que suele esta gente.

- El imbécil: No espera encontrar un manual en la caja de lo que acaba de comprar. En caso de encontrarlo no solo no lee el manual de instrucciones sino que directamente lo tira a la basura, o sí tiene una chimenea a mano lo quema. Cuando algo que quiere hacer le sale mal, comienza a insistir en su procedimiento incorrecto, y por lo general rudimentario. Tras quince o veinte intentos fallidos, El Sr Imbécil termina por convencerse de que evidentemente, como sus evidencia lo ha comprobado “este aparato de mierda vino roto”; acto seguido hace uso de su ágil estado mental para imaginarse conspiraciones de fabricas chinas que fabrican productos que se rompen rápido para que la gente tenga que comprar más y más. Luego recuerda que “Los productos de antes eran mejores” y si alguien osa en cuestionarlo, El Idiota puntualiza que su manera de hacer las cosas es la correcta y si tiene inconvenientes, es a consecuencia del mal funcionamiento del sistema, y de una conspiración mundial destinada al mal servicio y al consumismo.
- El obsesivo-compulsivo: No abrió la caja y ya pidió cinco veces el manual, al abrir la caja lo hace siguiendo los dibujos en la misma, en caso de no encontrarlos es capaz de llamar a atención al cliente para pedir instrucciones. Ni en el peor de sus días usaría un cuchillo o tijera para romper la cinta adhesiva que tiene la caja, eso se equipara a un crimen. Al abrir la caja se toma un par de minutos para estudiar frente a qué está parado. Luego comienza la inspección táctil con delicados movimientos de mano. Toma el olor de lo que tiene delante y si es necesario lo prueba. Quita el espumaplás que recubre el producto como si se trata de TNT que puede detonar en cualquier momento, luego sí, el leit motiv de su vida, buscar el manual. Al dar con el mismo se lo lee con la pasión de quien lee La tempestad. Se ha llegado a ver Obsesivos que se echan en un sofá con un whiski on the rocks en sus manos y un poco de Ludwig van Bethooven de fondo mientras memorizan cada comentario del manual. Se memorizan fechas de impresión, lugar de impresión y autores del manual. El manual se asemeja a la Constitución de la República para estos amables Sres.
La persona sigue minuciosamente el procedimiento que tiene el manual, sin saltarse de la raya y sin pasarse. Frecuentemente realiza preguntas como: "¿Pero esto no esta prohibido por el manual?" o incluso reclamos como “X cosa debería estar prohibida en el manual”.
- El normal: Sabe un poquito de esto y un poquito de lo otro, en resumen no sabe nada. Pero lo sabe todo. Medio como que se cree que se las sabe todas, se porta como un necio y arrogante pero se toma tiempo para ser educado por alguien que sí sepa del tema. Luego, cuando le demuestran que estaba equivocado hace comentarios excusándose de su ignorancia como “claro, vos esto lo estudiaste (así cualquiera)” o como “bastante logré hacer sin haber nunca tenido uno de estos”. El Normal conjetura posibilidades en su cerebro defectuoso, generalmente erra y piensa que enviando un e-mail a bill.gates.manya.capo.2001@microsoft.com pidiendo soporte técnico, el propio Bill lo va a llamar en menos de 2 hs. .

En la imagen: otra foto que nada tiene que ver con el post.

- El avanzado: Abrió la caja a las trompadas, está ansioso, sus ojos están inyectados de odio, se puede hasta decir que detesta lo que compró. Lee el manual al palo, pasa por encima de todo lo que no le parezca útil. No lee cosas como “¿Cómo encender su tostadora biónica?” porque le parecen cosas de bobos que no entienden nada sobre tecnología y tostadoras biónicas. Luego, paso a paso, empieza a salirse del manual y a investigar mas allá de lo que dice o dijo el propio inventor del tostador biónico. Rompe con los esquemas y sabe como hacer las cosas de (por lo menos) 2 maneras diferentes. Finalmente, lo último que rompe es el aparato. Trata de tostar un animal vivo por ejemplo (una araña por lo general) y le sale mal. Ante esa situación la decisión más habitual tomada el Sr Avanzado es echarle la culpa a la abuela o al hermanito chico. Que “como no entienden un carajo, meten mano y rompen todo... les dije que me dejen a mí, que yo sabía manejarlo”.
- El paranoico: El tipo compra enojado. Al hacer la compra hace comentarios como “esta sociedad me obliga a comprar una bombita de luz para estar a la moda con el consumismo y el capitalismo salvaje que nos depreda el alma.” Después de comprar se enoja por la forma en que el producto fue envasado, afirma que “después del precio que pagué” lo mínimo que podían hacer era colocar cuatro embalajes y llevarle el producto a su casa en una limousine. Tras eso imagina un complot mundial para dar mal servicio, igual que El Imbécil lo hacía. Abre el producto, está que vuela de calentura, y descubre que tiene que armar algo. Por ejemplo, si compró una PC descubre que vino el alargue para enchufar o que directamente vino desenchufada. Si compra una bombita descubre que vino sin el interruptor para colocar en la pared, o que la bombita vino sin estar enroscada a su toma respectiva. Y todo así, compra un tele y le molesta tener que tener que apretar Autoprogram en el control remoto (control con el que está enojado porque vino sin pilas) para que los canales aparezcan. El hecho es que Paranoico se descubre una vez más como víctima de una estafa consumista, generalmente pergeñada por corruptos y millonarios políticos capitalistas del partido que él no ha votado en las últimas elecciones, y termina jurando venganza a los gritos en el living de su casa producto de que la mencionada lamparita de luz vino sin interruptor para colocar en la pared.
El increíble: Es el último sujeto ha explorar en este fino análisis, y no es menos frecuente que los demás. Se trata de un tipo que después de comprar algo descubre no solo que no sabe usarlo sino que también descubre que nunca aprenderá a usarlo. Es entonces que, en compañía del Sr Paranoico, Increíble se presenta ante el local de compras para quejarse acusándolos de estafa en tentativa de homicidio. La charla en el local de ventas es algo así:
Cliente (C): Hola, buenos días, yo quería ver si podía cambiar un producto.
Vendedor (V): ¿tiene alguna falla?
C: Si, compre un producto en inglés y yo de inglés no caso una.

Paranoico irrumpe en escena y lanza una serie de crudas diatribas antiimperialistas sobre el vendedor (como todos sabemos es terrible imperialista, el vendedor) al tiempo que afirma que el producto vino en inglés porque nos están tratando de adoctrinar para matar nuestro idioma y hacernos hablar el idioma del imperio. De la misma forma en que Dora La Exploradora es muchísimo más que un dibujito infantil interactivo y bilingüe pues está destinado por el imperio para lavarle el cerebro a los ingenuos niños y hacer morir el idioma español.

Este tipo de reclamos no tienen solución puesto que se asemejan a una persona que se compra una bicicleta y luego se da cuenta que era paralítico. Puede ser muy doloroso, pero la estupidez propia no es motivo de cambio ante una empresa.



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