13.1.16

Googleá Katmandú

SOPLLO
Nunca doné dinero a ninguna causa, no que lo recuerde al menos. Sí tiempo, me he sumado a algunas cosas que no viene al caso relatar pero nunca dinero, creo. Diferentes experimentos han demostrado que tendemos a donar más dinero si se nos dice que el beneficiario será un niño que se muere de hambre que si se nos dice que serán ocho. La proporción, por si a alguien le interesa conocerla, es de once dólares de media para un solo niño por cinco dólares de media para ocho niños. ¿por qué, somos tribuneros, nos emociona "la historia de vida" cuando tiene una cara y cuerpo? Yo creo más en un Homo œconomicus StuartMillésiano, un tipo que determina que su aporte, por pequeño que sea, es más decisivo cuando va dirigido a una sola persona que cuando tiene que ser dividido entre muchas. Creo que eso subyace en nuestro ser sin que tengamos total conocimiento de cómo ese proceso opera sobre nosotros. 

Una segunda versión del experimento ofrecía a los participantes tres opciones:

1. Donar una cantidad voluntaria a una niña famélica de la que se enseñaba una foto.

2. Donar una cantidad voluntaria para «miles» de niños famélicos.

3. Donar una cantidad voluntaria para la niña de la foto, tras ser informados de la existencia de «miles» de niños famélicos como ella.


En el primer caso se donaron 2,25 $ de media. En el segundo, 1,15 $. En el tercero, 1,40.

Por otra parte, está claro que así como tenemos el fumador social o al fumador pasivo, también tenemos al donador social, un tipo que sólo dona para contarle al mundo que lo hizo; o algo donador pasivo, que es aquel  que no tiene dinero pero se suma con su mejor sentimiento a las donaciones de alguien más (pensemos en un niño, quien dona dinero que no le pertenece). Del mismo modo, y como toda abundancia pasa rapidamente a ser exceso, tenemos al donatómano, un tipo cuya nicotina es darle al resto, y dar sin terminar de entender bien porqué. Dar "porque está bien dar". Dar con la mano caliente para recibir con la mano fría, como me dice una señora millonaria que conozco y que practica una especie de budismo chic. Esa señora es encantadora, tiene la candidez de un niño, dice que su vida cambió cuando viajó a "Katmandú, India". No se los voy a decir yo, gogleén Katmandú.

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