30.12.11

Videocracia












La videocracia.
2011 fue el año en que cualquier pelotudo con un teléfono se convierte de buenas a primera en periodista o ciudadano comprometido. La videobseción se ha manifestado a lo largo de todo el año tocando cualquier cantidad de temas, desde algunos serios hasta otros verdaderamente ridículos y que sólo alguien con ganas de creérselo puede tomar en serio.


El chofer del celular

En setiembre, un chofer de Cutcsa fue filmado por un pasajero mientras hablaba por celular, en octubre el “atrapado” fue un conductor de un ómnibus interdepartamental. Las denuncias ciudadanas de boludeces que sólo perjudican a personas que nos dan un servicio son algo frecuente, que destacan el carácter de mierda que tenemos, y a esa pequeña vieja chusmeta-metida-quejosa que todos llevamos dentro y que solamente es cuestión de que se junten un par de situaciones (tener una cámara a mano y alguien en una infracción menor y cotidiana) como para que esa vieja buchona hija de puta aflore de nosotros

El inspector de tránsito


Un inspector de tránsito filmado por una mujer que le increpa un exceso de velocidad. Inspector tan estúpido como para decir textualmente toda una serie de barbaridades que sólo adeom puede defender. Una demostración de total impunidad para el abuso de autoridad y de la más absoluta ineficacia comunal para controlar estas cosas, porque ese tipo sigue en la calle sancionando gente, que se jodan por tener auto.

¡Anonymous invade Uruguay!

La prestigiosa organización de terroristas informáticos llamada Anonymous (el Al Qaeda del Hackerismo) amenazó todo lo que se le puso adelante.
Todos los informativos, radios y diarios levantaron el vídeo así como llegó y sin ningún tipo de investigación, filtro ni duda. Dejaron claro que todos, absolutamente todos están pintados en lo que respecta a un mínimo conocimiento en tecnología. “Circuló gracias a nuestra propia obsesión con los videos, ya que su contenido no resistía el mínimo análisis” (dice el portal MVD.Com), puesto que fue hecho por imberbes aburridos con un sencillo programa usando para hacer vocecitas en gallego y con imágenes de archivo. Todo el espectro político habló de ese vídeo infantil como si fuese en serio, lo cual también deja claro que además de los medios en general, nuestros políticos tampoco distinguen entre Windows y Family Game.

Haití

Milicos en pelotas jugueteando con un morocho sostenido contra el piso y sin ropa. Típica cabeza de miliquito que solo sabe entretenerse con algo sadista y abusivo. Blanca Rodríguez dijo textualmente al primer día de expuesto el vídeo “parece mentira que alguien hable de ´presunto abuso sexual´ cuando está más que claro lo que le estaban haciendo ´al joven haitiano´”. Al otro día la misma Blanca presentaba más informes (sin ninguna novedad real) de la misma noticia diciendo “presunto abuso sexual”. De la noticia se desprenden los típicos horrores en el manejo de la información que los medios nacionales supuran. Nunca se supo el nombre del “joven haitiano”. Si usted sale a la calle con ganas de preguntar el nombre del haitiano violado por pérfidos milicos charrúas, la gente le responderá “su nombre era Joven Haitiano” Después de aquel video en el que se mostraba un presunto abuso sexual a un haitiano por parte de militares uruguayos, todo Uruguay quedó en alerta ante la aparición de nuevas imágenes. Creció el rumor de una filmación que mostraba un intento de coima a nuestro país por parte de abogados del joven haitiano, lo que enredó al gobierno una vez más en afirmaciones, desmentidos y confusiones, producto del mareo generado con tantos videos y la falta de estrategias para responder a este tipo de situaciones. El vicecanciller Roberto Conde negó que existiera un video de este tipo pero José Mujica confirmó un día después que lo tenía en su poder, aunque confesó "no haberlo visto aún". La posible difusión de las imágenes nos tuvo en vilo semanas, pero no arrojó ninguna consecuencia en la investigación del caso

El comando secreto

Pese a que el video del haitiano tuvo mayor trascendencia y repercusión internacional, la gran novela nacional en torno a un video estuvo marcada por la amenaza del "Ejército Nacional Libertador" al gobierno, en una filmación al estilo ETA que dio material para chistes durante meses. Tres encapuchados leyeron un comunicado en el que anunciaban "operaciones" para liberar a los militares presos en la cárcel de Domingo Arena. La investigación no llegó a ninguna conclusión al respecto y jamás se registró ninguna operación, pero el caso dio para largas interpelaciones, titulares y elucubraciones sobre sus autores. El famoso video "que sólo Mujica vio" fue el disparador de una serie de entredichos y confusiones a todos los niveles. No se sabía quién lo tenía realmente, cómo había llegado, si era un video o "imágenes con subtítulos", una presentación de Power Point o un disco compacto. Al final, el video quedó solamente en eso: un video más. (crónica de MVD.com)

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