5.6.18

caloventor

Nadie dijo que todo esto debía tener un sentido. Por ningún lado está escrito que había que tener ganas. Formo parte de la generación más preparada de la historia para la frivolidad autocomplaciente, preparados para la superficialidad vestida de nihilismo. Me duele la cabeza hace 5 días como mínimo y no logro controlarlo más que en periodos breves. Me cuentan la historia de un incendio, hubo dos muertes: Una niña llegó a su casa después de un cumpleaños, se quedó a dormir junto con una amiga a la que había invitado. Preocupada, su madre, dispuso un caloventor en la habitación de las chicas, que unas horas después generaría un incendio. La amiga escapó por la ventana (una versión inicial indicaba que la madre había salvado a la amiga), madre e hija quedaron atrapadas en la casa y murieron, la madre calcinada y la hija asfixiada, bajo la cama de su mamá. Reconstruyeron que durante el incendio, la madre fue a la habitación de la niña a buscarla, la niña estaba bajo la cama de su mamá, aterrada, murió asfixiada pero podría haber muerto de miedo. Parte al medio pensar que un niño con miedo por un incendio se esconde bajo la cama de su mamá, cómo es la cabeza, cómo es la vida, o su fin... La madre fue golpeada en la cabeza por una viga que se desprendió, el resto fue terminar con todo. Nadie dijo que todo esto debía tener sentido, ni el frío, ni apagarlo, ni tratar de salvar a tu hijo muriendo en el intento... No debe tener sentido, somos tan insignificantes que no da ni para detenerse a pensar. Horas antes esa niña quién sabe qué sintió, qué proyectó, qué pensó. En un cumpleaños, tal vez enamorada con su primer crush, tal vez envidiada o envidiosa por una compañerita con la que no tenía buenas migas... cosas de niños... cosas de niñas.

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