El delirante Proyecto Huemul: cuando Perón creyó que Argentina tendría la bomba atómica
Vamos a conocer al hombre que convenció a Juan Domingo Perón de que la Argentina estaba a punto de dominar el secreto del sol. Su nombre: Ronald Richter, un supuesto físico austríaco que protagonizó una de las historias más increíbles de la ciencia y la política del siglo XX, la bomba atómica argentina: el Proyecto Huemul.
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Sueño nuclear Nac&Pop
En la década del 50, la Argentina soñaba con ser una potencia nuclear. En medio de la Guerra Fría, Perón apostaba por la energía atómica como camino hacia la independencia energética y la grandeza nacional.![]() |
Foto IG @cotyleon22 |
El pasado gris de Richter
Richter tenía un pasado turbio. Algunas fuentes lo ligaban al nazismo, aunque en aquella época casi cualquier figura científica de Europa central parecía tener alguna relación con el Tercer Reich. La cuestión es que este vendedor de humo convenció a Perón de que podía lograr la fusión nuclear a temperatura ambiente. Le prometió replicar el poder del sol en la fría Patagonia argentina. Para ello recibió fondos millonarios.El nacimiento del Proyecto Huemul
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El nivel de influencia de Richter sobre Perón fue tal que se lo compara con figuras de enorme ascendencia sobre el presidente. Se decía que sólo tres personas lo dominaron: Eva Duarte, José López Rega y el propio Richter.
La gran mentira
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“Se llevaron a cabo reacciones termonucleares controladas”
Ese mismo día, Perón condecoró a Richter con la Medalla Peronista.
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Un Perón totalmente manija llegó a declarar que el proyecto permitiría en poco tiempo entregar energía “a domicilio”, como si fuera leche en botellas de vidrio, el momento de la conmemoración quedó filmado en este video de época.
Entre el Pulqui y el átomo
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El Pulqui II, diseñado por Kurt Tank (ex Focke-Wulf nazi, y la persona que presentó a Perón con Richter), voló en 1950. Fue el primer caza a reacción de Latinoamérica y comparable a los mejores del mundo. Nunca llegó a producirse en serie, pero quedó como un hito industrial.
El New York Times recogió el entusiasmo de la época:
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El derrumbe del sueño
Sin embargo, pronto los especialistas se dieron cuenta de la verdad. Diversas comisiones de científicos argentinos analizaron los experimentos y concluyeron que no había habido ninguna fusión nuclear: todo había sido un fraude.El proyecto se derrumbó. Richter fue arrestado y el laboratorio quedó abandonado. Pero de las cenizas del Huemul nacerían instituciones clave: la Comisión Nacional de Energía Atómica y el prestigioso Instituto Balseiro.
Lo que queda en la isla
Hoy, los antiguos laboratorios se desmoronan entre pastizales. La maleza, los escombros y hasta los árboles que crecieron dentro forman parte de un paisaje fantasmagórico.![]() |
La isla también alberga la tumba del cacique Güemul, un jefe mapuche-puelche del Nahuel Huapi cuyo nombre dio origen al lugar mucho antes de la aventura nuclear.













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