6.7.11

Indie . gente


El estado terapéutico.
El gobierno sacará de la calle a personas sin techo para meterlas dentro de refugios. ¿Autoritarismo o humanismo? ¿Ambas, ninguna, un poquito de las dos?
El español Fernando Savater habla del Estado Terapéutico, lo describe como un estado que le dice al hombre lo que es sano y correcto más allá de la propia voluntad del hombre. Parece que la función de estado es enlatar indigentes, de esa manera se asegura (además de la sobrevida de gente que ha marginado como estado) el evitar que la prensa diga que se la gente pasa hambre. Si no hay pichis muertos en la calle por ni siquiera tener una frazada no habrá canal 4 con sus súper móviles trágicos sobre “pichi congelado murió en 18”. Es algo así como “evite la pobreza, mate a los pobres”.
Savater, cuando habla del Estado Terapéutico se refiere a dos cosas; 1) una ley en Texas que penaliza el suicidio, lo cual aparte de su aberración lógica (un muerto no puede ir preso, o no debería poder) es una aberración al albedrío, ya de por sí limitado por una cuestión doméstica, social. 2) Savater también se refiere al estado que mete a los adictos a X sustancia en un centro de rehabilitación incluso contra su propia voluntad. Es el Estado el que les dice “tu estás enfermo, tu adicción debe ser resuelta”, lo encierra, lo “recupera” y después lo suelta, generalmente dentro de las mismas condiciones que, casualmente, lo rodeaban cuando cayó la adicción; el mismo núcleo social, los mismos hábitos, la ausencia de un seguimiento, la ausencia de una política macro que enfoque un problema y no que solo lo resuelva cuando está en el extremo.
Si un tipo quiere dejarse morir, si alguien quiere correr el riesgo de pasar las 90 noches gélidas de Montevideo ¿está en su derecho de hacerlo? ¿La voluntad humanista del estado está justificada? ¿Puede esa voluntad humanitaria ir en contra de la voluntad de decidir de las personas? Trato de no opinar, sí de problematizar. No tengo un punto definido sobre este tema, pero sí me parecen loables ese par de frases de Savater, el estado tutelar y paternalista que le dice a la persona lo que está bien y lo que hace mal incluso contra la misma voluntad de esa persona.
Lo otro, lo más “politizado” es persecuta mía, que hallo como muy justificada pero no deja de serlo. Me deja la duda de si el estado está “sacando pichi de la calle” o “evitando crónica roja”.
Aparte de todo esto, el inefable payaso mediático de Bobonomi (el mismo que acusa al neoliberalismo y la compulsión consumista por el índice de robos que él no puede bajar) dijo que la policía debería acompañar a quienes rejuntan sucios de la calle. Yo me pregunto ¿qué carajo puede hacer un policía si un indigente no quiere subirse a la camioneta? ¿Le pega tiros con balines? ¿le da un garrotaso? Claro, es que el pichi atenta contra el sueldo de los líderes, si se muere otro pichi, habrá otra hoguera mediática en la que se incinerará al ministro de turno. Es entonces que el Ministerio de Shuta y Tocapito (M.Sh.Tp.) proclama “mano dura contra el pichi que se muere de frío”, porque es endémico, porque es un terrorista social, porque nos serrucha el piso, deja en evidencia que somos unos incompetentes a los que solo nos interesa ser reelectos y cobrar nuestro dinerito, idénticos a quienes nos critican desde un parlamento de burócratas estancieros.
Quizá, y solo digo quizá, la función del estado sería presentar un refugio serio y bien hecho y no solo un techo con unas colchonetas viejas y unos trapos arriba. Quizá si se preocuparán de un indigente como lo harían con alguien que ellos conociesen, quizá así lograrían evitarse tener que salir con shuta para garrotear al mugriento que atenta contra sus cargos dejando de manifiesto su total, su absoluta ineficiencia. Siempre deja sensación de “me encargo del sucio este porque sino queda mal”, y no de realmente querer aportar a un cambio en la situación de la persona. De pronto si el estado presentase refugios en los que, no vamos a decir “dé gusto estar” pero sí vamos a decir “que no sea una vergüenza estar”, de pronto de esa forma no habría que meter indigente a punta de bayoneta en un caserón para evitarle que se muera. De pronto respetando su intimidad y su dignidad podrían lograr que la gente en situación de calle no prefiera estar cagándose de frío en una esquina en lugar de estar un poco mejor, al menos por un rato, bajo un techo que debería ser confortable. De pronto admitiendo e higienizando a sus mascotas se podría lograr que los indigentes con respeto por la vida animal y la amistad no queden en la calle. Es algo así como un castigo a aquel que siente algo por un perro. Es entonces que el pichi es, además de un kamikaze social, que usa su cuerpo como arma contra el cargo de nuestros héroes patios, un tipo que debe ser penalizado por tener un animal, un sucio desposeído que no tiene derecho a tener mascota. Porque todos sabemos que eso de tener mascota es un derecho que la gente limpia se puede dar, y no cualquier pichi. ¿qué es esto de andar creyéndote capaz de tener un perro?

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