16.1.12

Breve diálogo entre graffities



Si bien es discutible, existe una expresión moral en la sola ubicación que una cárcel tiene dentro de un sistema jurídico. No en la ubicación geográfica, sino en la ubicación formal, de contenido. Las cárceles en Uruguay están bajo la observación, control y responsabilidad del Ministerio del Interior, lo cual equivale a que un grupo de policías estén encargados de un colegio. Es muy díficil pensar en el centro de reclusión como un espacio para reinserción a la vida social cuando quien posee tal poder es un Ministerio que únicamente tiene por cometido la "Seguridad" (en términos muy occidentales) de la sociedad.
El propio Uruguay supo conocer de cárceles que estaban bajo la órbita de Ministerio de Educación y Cultura, no vamos a decir que se trataba de Escuelas de primer nivel, pero sí podemos asumir que un Ministerio de Educación debería instrumentar de mejor forma un plan educativo antes que un Ministerio de Seguridad.
Es evidente que estamos hablando en términos ideales y no en términos uruguayos, donde el Ministerio de Educación es una pintura y el del Interior tiene poco de diferente a una horda salvaje de simios sin bananas; pero lo que creo que no admite discución (aparte del hecho de que quien escribió el primer graffiti es, efectivamente, un gil, o se comporta como si lo fuese) es que el propio Estado trasunta qué desea de sus infractores cuando ubica un centro que debería estar pensado para reinserción social dentro de una órbita que solamente lo admite como un centro de reclusión.
Algo similar sucedió en los inicios del país con lo Hospitales, estos estaban (el Maciel, por ejemplo) dirigidos y controlados por la Iglesia Católica de Montevideo. El viejo Batlle se encargó, en el marco de la completa secularización del Estado, de pasar a la órbita del Ministerio de Salud de ese entonces los hospitales, que hasta ese entonces se jactaban de ser "Hospitalarios" y que luego pasaron a ser "Sanatorios", sitios donde lo importante era solamente sanar.
Independientemente de una cosa u otra, lo que me parece relevante desde el punto de vista ontológico es como, sin desearlo muchas veces, se puede hacer uso de violencia simbólica (en el sentido utilizado por PBourdieu) hasta en los más pequeños detalles, como lo son la propia estructuración dentro del corpus estatal de las entidades que brindan un servicio a la sociedad.

Si usted se está preguntando si todo ese divague lo dije en función del graffiti de arriba, debo responderle que no, solamente lo dije porque quería hacerme ver un poco.

1 comentario:

Anónimo dijo...

es un gil a cuadros realmente

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