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Dross
Pertenezco a la generación de los 90 y a una zona de Montevideo semi bucólica... para jugar había que "salir a la calle" y correr atrás de una pelota o andar en bicicleta. Jugabas dos horas al Family Game y ya tenías a tu padre/madre/tutor hinchándote las pelotas "te la pasás todo el día encerrado", y haciendo reflexiones en plan "estos chicos de ahora". Siempre que me hacían eso pensaba que mi contraparte estaba exagerando, aún hoy lo pienso. Pero noto una dinámica en el entretenimiento actual que antes no existía, hoy los pibes no juegan los videojuegos, ven cómo alguien más los juega. Qué parte le puede parecer entretenida a un pibe de ver como alguien más está jugando un juego es algo que no termino de comprender, es una lógica que me excede en tanto le soy ajeno generacionalmente. Conforme uno se pone viejo se pone a criticar todo lo nuevo, a ver toda cosa novedosa como una supuesta amenaza ante un pasado supuestamente idílico o "más conectado con lo natural". Es un prejuicio cognitivo el suponer que todas las generaciones nuevas están más desconectadas de "la naturaleza" o "los valores" que las nuestras. Es, además, una demostración de intolerancia generacional, los niños de hoy no eligieron pertenecer a esta generación, simplemente nacieron en ella, del mismo modo que nos pasó a nosotros. Y no todo lo "de antes" era mejor, sin ir más lejos en 1950 no había mujer que se anime a contradecir a su marido en absolutamente nada, puesto que se exponía al capricho de una sociedad infinitamente más patriarcal que la actual, con otras reglas y códigos, otras normas de comportamiento socialmente aceptado. 
La modita de mirar a cómo los "youtubers" juegan jueguitos de PC nosotros como noventeros no la entendemos bien. Algunos hasta se horrorizan o los tratan de estúpidos (cuando la estupidez es, por definición, la incapacidad de comprender...) pero lo que yo veo es que el tipo que mira fútbol ES IGUAL al pibe que mira al youtuber. De hecho es peor, porque el pibe que mira al youtuber no suele tener canciones celebrando su odio hacia los fans de otro youtuber, no se agarra a piñas, no jura la muerte del fan del otro youtuber... El punto es que ver fútbol no es otra cosa que ver como alguien más juega un juego, disfrutar con eso. Entender esto nos permitirá entender cómo somos vistos por aquellos a quienes no les interesa el fútbol. Somos adolescentes viendo youtubers, mirás como otro hace algo que vos podrías hacer, aparte de que le das de comer formando parte de una serie concatenada de círculos concéntricos basados en, y totalmente controlados por; lógicas de consumo masivo, use y descarte, obsolescencia programada del entretenimiento: fast food-entertainment
A esto se suma que ver fútbol x TV no es ver fútbol, es ver otro deporte, un coso más parecido al Gran Hermano que al fútbol. Cuando vos estás en una cancha la mitad de lo que pasa no lo entendés, no ves ni el primer plano de una escupida, ni las puteadas con el juez ni los 29 replays de la jugada sobre la que tuviste dudas. El fútbol de la TV es un fútbol por mimesis, un simulacro de fútbol, un deporte edulcorado, sin dudas ni espacios vacíos, lleno de repeticiones y comentarios gratuitos. El fútbol es y debe ser un espacio de dudas en el que poco tiene que ver la certeza. La frialdad de oficina propia de ver algo mediatizado tiene que ver con el fútbol televisado, un fútbol burocratizado, cada vez más sometido a reglas y horarios, algo que no está sucediendo sino adentro de una caja. 
Sintetizando; ver a un youtuber es ver Fútbol. Y por TV lo que se mira es otro deporte, uno llamado "Fútbol por TV". Cuando te parás 5 minutos a mirar un partido de fútbol entre niños lo terminás de entender, sus muecas, la forma en que simulan una infracción o cómo fingen que les duele el tobillo tras un choque, todo lo que tiene que ver con el fútbol infantil se relaciona con el fútbol que se ve por TV, los niños aprenden que "el fútbol es eso", gente que protesta pero en silencio (porque como no siempre hay un micrófono cerca del futbolista televisado, casi siempre sus protestas son mudas para nosotros), abriendo la boca y haciendo gestos grandilocuentes. El niño, para no variar, denuncia lo que la sociedad es, evidencia comportamientos que se repiten ante una realidad que asumimos acríticamente, sin detenernos a entender qué estamos haciendo al hacer lo que hacemos. Para el niño todo es nuevo, y como es nuevo y no entiende copia, y copia eso, el fútbol que le hacen conocer, frío y falso, sin barro, sin dudas, con el VAR. Cuidado, ir a la cancha no es muy distinto a todo esto, es como esos eventos en los que el youtuber está jugando en vivo y directo. Visto de lejos todo tipo que observa con placer de algo que no está haciendo es un espectador de un youtuber, un voyeur que disfruta compensando su pasividad con lo que el otro siente en carne viva.

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