Las muchachas de Abril

Hace casi medio siglo, el 21 de abril de 1974 en un apartamento de Brazo Oriental, Montevideo, una incursión militar terminó con tres muchachas acribilladas a balazos. Se dispararon más de 200 balas y las asesinadas eran integrantes del MLN, se llamaban Laura Raggio, Diana Maidanic y Silvia Reyes, hoy son recordadas como "las muchachas de Abril". 

Context

A las 3 de la mañana comenzaron los golpes en las puertas de los vecinos y los gritos: “¡Abran, abran que tiramos!”. El comando de militares buscaba a Washington Barrios, militante del Movimiento de Liberación Nacional y pareja de de Silvia Reyes, entonces embarazada.
“En ese momento entran varios militares en mi apartamento, algunos entran con revólver, me sacan hacia afuera, donde me ponen contra la ventana, y mientras me revisan me preguntan cómo me llamo. Alguien grita ´Ahí no es, es al lado`, y comienzan a efectuar disparos hacia el apartamento N° 3 sin haber golpeado. No sé quien era que efectuaba los disparos porque no tenía visibilidad [...] las balas siguen, alrededor de cinco a siete, o 10 minutos -no sé exactamente- hasta que cesan los disparos y ahí comienzan los gritos de los militares y de las muchachas que gritaban que no dispararan, que no las mataran, y luego de eso se siente una ráfaga de metralleta que sacudía la pared” 
Declaró ante el juez de la causa uno de los vecinos de las muchachas. La versión militar fue que 3 jóvenes les tiraron granadas e iniciaron la balacera. Estos dos relatos se oponen hace casi 50 años y son la razón por la que hay integrantes del Partido Cabildo Abierto defendiendo a un reo que está preso hace un tiempo por esta causa.

Data judicial

Washington Barrios, el militante que buscaban en esa ocasión, fue secuestrado el 17 de setiembre de 1974 en Córdoba, Argentina, y desde entonces en uno de los casi 200 uruguayos desaparecidos durante la dictadura. 
Foto: sitiosdememoria.uy
El fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, estudió el caso judicialmente basándose en una autopsia histórica de una junta médica del Departamento de Medicina Legal de la Facultad de Medicina (doctores Hugo Rodríguez, Frances Berches y Natalia Bazán), en testimonios de vecinos y las propias contradicciones de los oficiales interrogados por la justicia militar. Tras esta investigación determinó que ”la versión proporcionada por los indagados no concuerda con lo informado por los peritos, ni con el testimonio de los vecinos”. Las muchachas resultaron acribilladas mientras estaban las tres acurrucadas en un rincón de la casa tratando de refugiarse de las balas. No hay indicios congruentes de que la balacera haya sido iniciada por ellas y la granda que se encontró (sin detonar) fuera de la casa era de uso militar. 
Ese día Rebollo, al mando del operativo, sufrió una herida de bala en un brazo y el capitán Julio César Gutiérrez murió de varios tiros en la espalda. Las heridas de este último fueron, según los propios registros del Hospital Militar, hechas por proyectiles de "de ametralladora" (SIC) que no pudieron haber sido disparados por los revólveres encontrados junto a los cuerpos de las chicas. Después de la balacera, vecinos vieron cómo “sacaron los tres cuerpos” en bolsas negras de nylon y también cómo se llevaron heladera, cocina y cama. Este último dato no es menor, más adelante podrán entenderlo. 
El fiscal Perciballe no lo dice, pero su informe sugiere que las jóvenes estaban desarmadas y los revólveres (así como la granada) fueron plantados por los militares para justificar el desastre que perpetraron y encubrir las circunstancias de la muerte del oficial, baleado por ellos mismos quienes en su enceguecida furia criminal le tiraron a todo lo que se movía en medio de la oscura madrugada.  
Las decenas de heridas que tenían los cuerpos de las muchachas llevaron al fiscal a determinar que las tres fue baleadas con el mismo tipo de balas y desde distintos ángulos. La reconstrucción judicial de la escena del crimen no tuvo nada que ver con la fantasiosa fábula que estos crearon y en la que hubo intercambio de balas en lugar de un contingente de decenas de soldados armados a guerra tirándole a 3 mujeres indefensas, una de las cuales estaba embarazada. 

Verdad, memoria y justicia

Ese oxímoron llamado "justicia militar" (que es a la justicia lo mismo que la "música militar" es a la música, a decir de Groucho Marx) archivó la causa a las pocas semanas sin encontrar evidencia alguna de un delito militar.
Una placa recuerda la matanza. Foto: Sitiosdememoria.uy
El coronel (r) Juan Modesto Rebollo estuvo a cargo del operativo, del que también participaron Julio César Rapella, Esteban Cristi, Armando Méndez, José Nino Gavazzo, Eduardo Klastornick, Manuel Cordero y los entonces capitanes Mauro Mariño, Julio César Gutiérrez (muerto por sus colegas) y Jorge "pajarito" Silveira.
Recuperada la Democracia, en 1985, la justicia penal ordinaria recibió una denuncia de los familiares de las muchachas pero el caso fue erróneamente incluido en la sanción de la ley de caducidad de pretensión punitivo del Estado, en diciembre de 1986, cuando el entonces Presidente Julio María Sanguinetti ordenó el archivo de la denuncia, que recién fue desempolvada en 2005 por el Presidente Tabaré Vázquez.
En diciembre de 2020, el fiscal Perciballe pidió el procesamiento con prisión de Rebollo, Klastornik y Gavazzo (estos últimos dos morirían al año siguiente), por este caso y con la investigación que ya detallamos.
Al año siguiente la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado uruguayo por no dar respuesta al acceso a la Justicia en el caso. Posteriormente, el secuestro/desaparición de Barrios y el asesinato de las tres muchachas quedaron fuera del amparo en la Ley de Caducidad; el primero porque ocurrió en el extranjero, y el segundo porque, como les comentamos antes, los militares "saquearon" el domicilio de sus víctimas.

Prisión

En 2022, la jueza penal Isaura Tórtora, encontró culpable al militar Juan Rebollo por estos crímenes y lo procesó. En su sentencia, Tórtora califica como “concluyente (...) la hipótesis de que las tres mujeres fueron abatidas sin un enfrentamiento armado previo es compatible con todos los elementos” presentes en la causa, según indica La Diaria.
Dptos de la calle Mariano Soler. Foto: Sitiosdememoria.uy

CV

Juan Modesto Rebollo no es un militar cualquiera, ocupó la comandancia general del Ejército durante la presidencia de Luis Alberto Lacalle Herrera, así que es un viejo conocido para Lacalle Pou. Además, fue quien estaba al mando del Ejército cuando militares a su cargo secuestraron y asesinaron el bioquímico chileno Eugenio Berrios, de quien ya hubo un post.
También estuvo relacionado a una serie de atentados con bomba ya entrada la democracia, insisto, no es un militar random. 













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