15.4.14

La incredulidad

La incredulidad de Santo Tomás, Caravaggio, 1602
me encanta el movimiento que hace Jesús, como tomando la mano de Santo Tomás y diciendo: "dale boloh, mételo, sin mie... ¡AAAH! ¡nah, es broma, no duele!". creo que después de meter el dedo dentro de Jesús, Santo Tomás se lo lleva a la nariz y lo huele de forma instintiva, hasta puede que lo lama a la voz de "si no lo lamo, no lo creo", caso en el cual el agraciado hijo de la deidad habría dicho algo así como "pero soy Jesús, cómo me vas a lamer, boludo, si no existo"

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