Rock es transgresión. Rock es Revolución. Rock es Irreverencia.

  



Esta es la bajada de línea que venimos escuchando hace más años de los que podemos recordar cuando se habla de rock. Que el tipo que hace rock tiene que estar todo roto, enojado, resentido con algo y desbordado por su debilidad ante los vicios. Queremos que estén enajenados, queremos que desafinen y tengan consumos problemáticos con alguna droga. Tan intensa es esta bajada que muchas veces lo que termina sucediendo es que la única virtud del artista, ponele, es que tiene problemas con alguna droga.
El paradigma del artista maldito no nació con la música, hay que excavar un poco más profundo para encontrarlo. Posiblemente el primero de todos fuese Vincent Van Gogh, el pintor cuya demencia ha sido romantizada durante siglos. Porque con o sin talento, una persona que está mal es ante todo eso, una persona que está mal. El producto artístico que esta persona hace no debería tener una consideración superior por el sólo motivo del padecimiento del artista. Tenemos más razones para suponer que si el artista estuviese sano su obra sería mejor que para decir "a pesar de su situación creó esta maravilla".
El artista maldito también tiene su correlato con el nene malo. Es necesario que el rockstar sea irreverentee, tenga problemas con la ley y se ponga a renegar delante de todos. También le buscamos la vuelta para hacerlo caer en constantes contradicciones con su integridad artística, como si una contradicción invalidase una obra de arte... es música, no es un ejercicio de lógco preposicional. Parece ser que hacer música y que te den plata por eso está mal. De hecho, hasta parece que lo último que nos interesa en una obra musical es la obra musical. Miramos tanto la vida del artista, o del frontman de la banda, más bien, que dejamos de lado el hecho artístico en sí.
No lo decimos mucho, porque queda mal, pero en el fondo parece que tenemos ganas de que los músicos no puedan pagar la luz. Queremos tener músicos pasándola como el orto y luego regodearnos en que no les va bien contándolo como algo romántico. Y si le va bien vamos a decir que se vendió, porque así funciona esto.
El magnetismo que la transgresión tiene con el rock se volvió aburrido ya, predecible. La irreverencia y darse vuelta con falopa ya no son cosas entretenidas. Por eso también se habla de muerte del rock en estos años. Porque lo que ha muerto es esa idea de que para hacer rock tenés que portarte mal.
Por eso esta canción, porque como canta Billy Corgan, "A pesar de toda la rabia, todavía son una rata en una jaula".

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