Cerro de Montevideo, barrio dormitorio insular

Vamos a conocer la historia detrás del Cerro de Montevideo, populosa barriada de laburantes que por momentos pareciera desintegrada socialmente del resto de la Capital uruguaya

Historia

Además de ser una pieza heráldica que integra el escudo de armas de la Ciudad y la República, el cerro fue lo que la expedición de Hernando de Magallanes vio en 1520 cuando bautizó la ciudad. Dice el Diario de viaje: 
"Martes 10 de dicho enero de 1520 (…) y estábamos en derecho del cabo de Santa María: de allí adelante corre la costa este oeste, y la tierra es arenosa, y en derecho del cabo hay una montaña hecha como un sombrero, al cual le pusimos el nombre de Monte Vidi".
1834: se funda Cosmópolis, presente en los primeros mapas montevideanos y ubicada en la falda del mencionado cerro. Este barrio recibió migrantes italianos, españoles, rusos, lituanos, armenios, griegos y demás, razón por la cual en 1867 el gobierno de Venancio Flores le puso nombres de países a las calles. 
La situación casi insular del barrio hizo que esté sometido a un proceso fuerte de territorialización, crecer en “El Cerro” es un sintagma, no sólo un “venir de” sino también un “ser de”. En una ciudad hoy tugurizada pero entonces muy concentrada, El Cerro no se hallaba integrado geográficamente a pesar que sólo había trama urbana que llenar. 
La zona había quedado relegada de los planes habitacionales porque durante décadas hubo leyes coloniales que hicieron que en la zona haya un fuerte militar para cerrar las defensas de la bahía de Montevideo. Como los tiros de cañones que podrían efectuarse desde la fortaleza del Cerro podía caer sobre alguna edificación de la zona, durante muchos años no se podía construir nada en la falda del Cerro.
Como una gota constante, la civilización empapó el accidente geográfico lentamente durante el S XIX. Isidoro de María, dice que desde Pajas Blancas “venían tigres peligrosos que llegaban hasta las puertas mismas de la ciudad amurallada”.
Mientras se iba declarando la independencia del paísito y gestando una patria, un decreto ubicó los saladeros de carne lejos de la ciudad, en Cerro y las márgenes del arroyo Pantanoso. 
Para el S XX ya teníamos un asentamiento con casonas en las que vivían los trabajadores de varios frigoríficos importantes que había en la zona. En 1913 se anexiona el barrio de Montevideo y desde entonces, lentamente se forjó un barrio de obreros del rubro.

Guano o Trompi

Fueron apareciendo barrios linderos sobre la falda del Cerro y próximos al Frigorífico Uruguayo, por ejemplo el barrio jardín Antonio Casabó en 1921, que heredaba la tradición de ser barrio para los laburantes de los otrora saladeros, ahora en su modo industrial, como frigoríficos
Escudo de Montevideo

Para 1930, la fortaleza de Montevideo, construida por orden del gobernador Francisco Javier de Elío en 1808, dejó de tener función militar y eso permitió aumentar la densidad poblacional de la zona. 
Varios de los principales frigoríficos de la época estaban en El Cerro durante los años 40 y 50s, cuando la segunda guerra mundial generó una bonanza en ese sector económico.
Conforme la zona se iba poblando los trabajadores se iban parando sobre sus pedales para reclamar cada vez un poquito más de esa cosa aún hoy por alguna razón tan discutida: la dignidad del laburante.
Angelito Rodríguez
El folclore barrial recuerda el día que el obrero-boxeador Angelito Rodríguez (campeón sudamericano de boxeo en 1917) le ganó una pelea al gerente inglés del Frigorífico Swift, esbelto púgil que solía amenazar a los trabajadores. 
Cuenta la historia que Mr Ross, directivo de Swift, se paraba al lado de un molinete y preguntaba a los trabajadores si querían “¿guano o trompi?” a la entrada. 
Guano: Sección de trabajo más insalubre del frigorífico, donde se laburaba a destajo, en pésimas condiciones higiénicas y sometido a un enorme esfuerzo físico por un magro salario.
Trompi: Pelea mano a mano con el gringo, que medía casi 1.90 y literal les daba palizas a los trabajadores. 
Ángelito un día se cansó de ver ese abuso y eligió “trompi”. Peleó con Ross y le ganó (inserte metáfora), dejándolo KO. De ese modo terminó esa extraña forma de seleccionar personal… 
“Desde entonces se eliminó el molinete y se eliminó el brete” 
Testimonio de Enrique Toja, en “La sindicalización de los obreros de la carne”, de Medina.

Decadencia social

Con el final de la segunda guerra mundial el auge industrial de la zona fue apagándose. Para los años 50 y 60s los friyeros entraban en conflicto frecuentemente. 
Un par de barrios más ya habían crecido en la zona para entonces, albergando parte de los miles de trabajadores que se movían en la zona. Esta vez se trataba de barrios más espontáneos en los que los obreros construían casonas con chapas y maderas.
También es importante remarcar un proceso territorial que se dio a nivel nacional e influyó en Montevideo. Para ese entonces casi un 4% de Montevideo vivía en el Cerro y aledaños (INE, Censo de 1963), sumando al barrio un sentimiento identitario muy fuerte que generaba gran arraigo comunitario. 
Y es que la demografía uruguaya estaba mutando; para 1929 Montevideo y su área metropolitana albergaba menos del 30% de la población del país. Tres décadas más tarde el 50,5% de los uruguayos vivían ahí; una verdadera catástrofe macrocefálica.

De Suiza de América a Barrio Dormitorio

Durante los 50`s se sancionó a un grupo de estibadores que iniciaron una breve huelga y a los que se consideró saboteares que habían colocado una bomba en un barco inglés. Se llegó a despedir 10 trabajadores en este evento. 
Diversos conflictos gremiales fueron estallando en otros frigoríficos, en solidaridad con esta situación. Se recuerda con especial detalle la huelga en el Frigorífico Anglo de Fray Bentos. Desde 1952, las Medidas Prontas de Seguridad habían declarado ilícitas las huelgas, llegándose a clausurar locales sindicales en una época dominaba por la represión y una cacería de brujas enmarcada en los primeros esbozos políticos que la Guerra Fría tuvo en el Río de la Plata. 
Asimismo, la central de trabajadores no era lo que hoy es. Tras varios idas y vueltas distintos sindicatos de la época –muchas veces fragmentados- fueron fortaleciendo esa estructura rizomática propia de una central sindical
Llegada a Montevideo de los friyeros del Anglo a la capital, junio 1956.
Enfrentamientos a tiros, capitales ingleses huyendo, varias huelgas, alguna de ellas recordada aún hoy por los más añosos. El Cerro se consolidó como un barrio con una identidad totalmente definida, imbricada con los laburantes.
Conforme pasaron los años y se debilitó el poder industrial de la zona, la pujante clase obrera cerrense disminuyó condiciones de vida y calidad de los trabajos. Ya para finales de los 70s quedaba sólo algunos frigoríficos. 
La identidad obrera del barrio cambió. Lentamente Uruguay fue dejando de ser “La Suiza de América” y el Cerro transformándose en “barrio dormitorio”, de donde los trabajadores salían para hacer sus jornadas, y al que volvían básicamente para dormir.
Lectura recomendada: La nueva clase trabajadora uruguaya (1940-1950) (Montevideo, Dpto de Publicaciones de la FHCE, 2005), del Historiador y Docente Rodolfo Porrini.
Pero en el Cerro hay más que laburantes y sus historias. Parece mentira el estado de abandono que por momentos llegó a tener un barrio que, por ejemplo, tiene:
  • Playa
  • Rambla
  • Parques
  • Campo de Golf
  • Estadios con clubes de gran arraigo (Cerro y Rampla Jrs)
  • Fortaleza
  • Instituciones educativas públicas y privadas
También está la Casa de la Pólvora (Camino Cibils y Bulgaria, lindero a la escuela Bulgaria y muy cercano al cementerio del Cerro); antiquísima construcción de fines de siglo XVIII que sirvió de polvorín militar en su momento.
Construida en 1794; la Real Casa de la Pólvora fue restaurada recientemente después de más de 20 años de abandono cuando un grupo de escolares de la Escuela Nº 364 hicieron un detallado trabajo sobre las ruinas, visibles desde el aula
La maestra de los pequeños presentó el trabajo al alcalde municipal de la zona, quien tomó la posta para revitalizar el viejo edificio, convertido hoy en un museo con paredes que tienen más de 200 años de edad
La Casa de la Pólvora además tiene el detalle de ser la primera construcción militar española en el Cerro, siendo previa a la fortaleza y apareciendo en más de un mapa o cuadro. 
La casa fue ubicada en el Cerro después de que en 1793 una tormenta de “rayos y centellas” (palabras de Barrios Pintos y Reyes Abadie, 1994) amenazó incendiar el almacén de pólvora que Montevideo tenía entonces, intramuros.
Un grupo de escolares fue clave para reacondicionar la edificación
Además es una construcción como pocas en su calidad, sólo quedan tres casas de pólvora en Sudamérica. Las otras están en Cusco y Valparaíso.
Entre los restos del polvorín había cartuchos de Mauser, restos de pistolas, espuelas y demás metales, vidrios, cerámicas… incluso agujeros de balas en las paredes. Una leyenda barrial dice que un túnel subterráneo conecta el Polvorín y la fortaleza de Cerro, pero no existe información que siquiera abone la hipótesis.

República Separatista del Cerro

Como dijimos, El Cerro es un barrio sometido a un fuerte flujo de territorialización que lo hace identitariamente muy definido. Además, no ha sido especialmente tenido en cuenta por los distintos planes de Gobierno que la ciudad tuvo. 
Esto motivo que hace algunos años un grupo de vecinos inicie una campaña en Facebook para cambiar la denominación administrativa del barrio. Querían que El Cerro se independice de Montevideo para así crear "el departamento número 20 de Uruguay", con su propia Intendencia, municipios, himno, bandera, etc. 
La República Separatista del Cerro no prosperó y quedó en voluntad digital de algunos miles de vecinos y exvecinos del barrio. Decía el grupo de FB de los vecinos: 
"¿Estarías dispuesto a que el Cerro vuelva a ser, como lo fue desde un principio, una ciudad autónoma e independiente? ¡O un nuevo departamento con un sistema de transporte autónomo, representantes autónomos, intendencia autónoma, seguridad, bancos, juzgados y comercios, para dejar de ser mendigos de un presupuesto municipal que nunca llega a esta zona! (...) Si hoy se llamara a votar a todo el Municipio "A" para crear un departamento independiente, ¿qué crees que la gente votaría?"
Desde 1996 las ruinosas instalaciones del Swift sirven de base para la Armada Nacional, en tanto entre las ruinas del Frigorífico Artigas (ex Armour) la Intendencia de Montevideo creó en 1997-1998 el Parque Tecnológico Industrial del Cerro (PTI), que aloja a decenas de pequeñas y medianas empresas, revitalizando una zona que no debe ser olvidada.
La industria frigorífica, que gestó una fuerte identidad cultural en el Cerro, es ahora leyenda pero las posibilidades de reconfigurar un barrio fundamental para la cultura montevideana están siempre abiertas y en muchos casos son meramente un tema de voluntad política. 

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