19.8.11

En otro orden de cosas



Nuestras relaciones de velocidad y lentitud se han modificado.

Deleuze G, Diálogo, 1980.



El tiempo es una forma de ordenar el acontecimiento. El reloj matematiza las caídas de sol como la brújula sustituye las estrellas, dice un tipo que no me acuerdo cómo se llamaba (algo así como Wallace, pero me da fiaca googlearlo -no tengo tiempo :D- )

A mí lado (estoy en un ciber) con una señora preguntándome cómo se hace el @rrob@ en su PC, mientras afirma "esta compu´adora está mal, no funciona biem... loque pasa que tengo una "noubuc" en casa y no e´así", así que sepan entender si se me escapa una puteada a medio post.


El hecho es que sí, los tiempos no son los mismos, y no como lo diría un jovato haciendo referencia a que se han perdido los valores y ahora (como debe ser) a los viejos se los trata como entes casi putrefactos, sino porque los tiempos son relativos a sus mediciones.
Establecer tiempo nos permite establecer antes y "despuéses", lo cual por ejemplo nos da un acercamiento a la idea nietzschiana de no perdón y no promesa.
Para Nietzsche no existe perdón ni promesa, porque ambas cosas se sujetan en una variable temporal. El perdón depende de suponer que hubo un antes disoluto de un ahora, y la promesa supone un después. Nietzsche era aférrimo negador de la temporalidad, Carpe Diem y esas cosas, vivir el momento. Y ese negación (más nihilista que mucho graffitis berretas y fáciles) es la base de una forma de vida. Una que no lo ando gritando por ahí, pero debo decir que comparto plenamente.

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